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Ajo Negro

El ajo negro se prepara mediante un largo proceso de fermentación de tres meses, con un estricto control de la temperatura y de la humedad. El ajo negro es famoso por su textura suave y su sabor amargo y dulce. Tras la fermentación, pierde el sabor típicamente fuerte del ajo fresco, lo que significa que puede consumirse cocinado o incluso crudo.

 

Nuestro ajo negro se fermenta directamente del ajo fresco. Mientras fermenta, el ajo genera azúcares y aminoácidos, produciendo a su vez melanoidina, una sustancia oscura que otorga al nuevo ajo negro su color particular. El ajo retiene un sutil aroma y, además, desarrolla un sabor que recuerda al balsámico de alta calidad.

 

El ajo negro es particularmente alto en aminoácidos, y es solicitado habitualmente en el ámbito médico por sus beneficios para la salud. Estos beneficios incluyen: reducción de los niveles de colesterol en sangre, desintoxicación del hígado, mejora del sistema inmunológico, reducción de las inflamaciones, lucha contra las infecciones de bacterias, aporte de un antioxidante apto para el cuerpo y favorecimiento de un corazón sano y una buena digestión.

 

El proceso de fermentación dura unos 90 días e incluye:

 

Ajo fresco ecológico

Se exponen a altas temperaturas y a humedad las diferentes cabezas de ajo ecológico.
 

A los 30 días

Las cabezas fermentadas se trasladan a otra habitación aislada para continuar el proceso de fermentación.

 

A los 40 días

Los ajos empiezan a volverse un poco negros, produciendo altos niveles de antioxidantes, aportando al ajo mayores beneficios para la salud.

 

A los 60 días

La mayor parte de su sabor picante y fuerte, así como su olor, han desaparecido, mientras que muchos nutrientes esenciales naturales quedan retenidos en la cabeza.

 

Después de 90 días

La transformación de un ajo tradicional a un ajo negro ha sido completada. Todo ello sin el uso de conservantes, colorantes u otros aditivos.
 

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